Por MANUEL GONZÁLEZ TEJERA, MSDN
Hace un tiempo compartimos este escrito sobre la EPOPEYA en SABANA LARGA en 1856 y dice así:
Quien lo diría, que tal y como pasó hace 168 años, caería tremendo aguacero un 22 de enero en la misma Sabana Larga. ¿Coincidencia?… ¡quién sabe! Lo que sí ocurrió es que ese día cayó agua en la zona de una región donde prevalece a inicios de año la sequía estacional a la que debemos de prepararnos para enfrentar.
En 1856, esa lluvia nos permitió colocarnos en posición ventajosa a la espera del ataque de las tropas del general PROPHETTE.
Al parecer, el nombre a ese general no le sirvió para nada…no pudo “profetizar” lo que ocurriría a sus tropas el día 24 de enero en SABANA LARGA, la que se considera la última de las batallas después de doce (12) años de combates que los DOMINICANOS libramos para consolidar nuestra independencia frente a un obstinado y soberbio vecino agresor.
Mi primer contacto con Sabana Larga fue en la transición de niño a adolescente. Mi abuelita a la que llamábamos “La Viuda”, se había mudado a aquel lado del río, después del puente Duarte. Yo la acompañaba en un carrito de “concho” y recuerdo que ella me mostró el hospital Darío Contreras donde iniciaba la avenida Sabana Larga. A ella le gustaba asociar las cosas a fin de ayudarnos a recordar hechos, nombres, etc. Mi abuela vivía en la calle “José Cabrera” (otra tarea para la clase de la universidad de la vida), a dos casas de la Sabana Larga.
El pasado mes les escribimos acerca de la SABANA de SANTOME, y les anexábamos un capítulo de la obra de José Gabriel García donde pudieron leer una breve descripción de la IV campaña de la guerra de Independencia, así como también sobre la batalla de SABANA LARGA que se describe entre las páginas 13 a 16. Hoy les remito otra descripción de la misma batalla que salió publicada en 1955 y 1956 en los números 105 y 107 de la revista CLIO de la Academia Dominicana de la Historia. La misma fue escrita por J. Max Ricardo y Román, titulada “Batalla de Sabana Larga y Jácuba”.
La razón de enviarles el artículo anexo (en dos partes) es motivada a que navegando en varias páginas electrónicas sumamente populares entre nuestra juventud, se confunde el lugar de Jácuba con otro del mismo nombre en la provincia de Puerto Plata. Lo ocurrido aquel célebre 24 de enero sucedió al este de Dajabón (ver también mapa en el anexo).
La importancia de la batalla estriba en:
- La magnitud del enfrentamiento de los ejércitos dominicanos (entre 6,500 y 7,000 hombres) y el haitiano (cerca de 9,000 soldados).
- Ser la más sangrienta en el frente norte de la Defensa de la República, por el número de muertos, unos 236 por la parte nuestra y más de 1,000 por los invasores.
- Haber sellado la derrota definitiva de ambición de nuestros vecinos occidentales por adueñarse de nuevo del territorio dominicano, así como el fin de las ínfulas de grandeza del Emperador FAUSTINO I (Faustino Soulouque).
- Haber participado de manera decisiva hombres que tanto antes como después hicieron la historia de la República Dominicana (aunque algunos se enfrentaron entre sí en la Guerra de la Restauración o en una que otra guerra civil) como:
- Juan Luis Franco Bidó, mando estratégico de la batalla, quien fue constituyente de 1844.
- Felipe Alfau, Comisionado especial del Poder Ejecutivo en el frente norte en la cuarta campaña de defensa, trinitario en 1844 y anexionista en 1861.
- Fernando Valerio, célebre por la conducción de la carga de los “Andulleros” en la batalla de Santiago en 1844 y anexionista en 1861.
- José Antonio (Pepillo) Salcedo, Presidente del gobierno de la Restauración en 1863.
- Benito Monción, el hombre del grito de Capotillo en la Restauración de la República el 16 de agosto de 1863.
- Gaspar Polanco, máximo líder militar de las tropas en la guerra de la Restauración y presidente de la República en armas en 1864.
- José Hungría, héroe del 30 de marzo y anexionista en 1861.
- Antonio Batista, restaurador en 1863.
- Manuel Jiménez, anexionista y posterior restaurador en 1863.
- Juan Rodríguez, quien cayó en combate durante la batalla.
- Gerónimo de Peña, quien falleció posterior a la batalla.
- Juan Suero, aguerrido jefe militar, posterior anexionista a quien el general español José de la Gandara le llamó por su valor “El Cid Negro de la Española”.
- Pedro Florentino, jefe de las tropas restauradoras en el frente sur en 1863/64.
- Lucas Evangelista de Peña, aguerrido combatiente de la Restauración.
- José Desiderio Valverde, anexionista.
- Domingo Mallol, ministro del gobierno provisional de Gregorio Luperón.
Consideramos un deber honrar a aquellos que arriesgaron su vida el 24 de enero de 1856. A ellos nos debemos y NO podemos olvidarlos, independientemente del curso posterior de sus vidas. Ellos son parte de la HISTORIA DOMINICANA.

