Home EIRNS Ven discurso en Davos como alarma sobre estado mental de Trump 

Ven discurso en Davos como alarma sobre estado mental de Trump 

by Redacción

(Instituto Schiller).– El espectáculo que dio el Presidente Donald Trump con su discurso en el Foro Económico Mundial de Davos el miércoles 21 de enero presenta una imagen alarmante del estado mental de una presidencia estadounidense gobernada por la ideología del Hombre Bestia de Joseph de Maistre, la creencia inhumana de que el terror y la coacción, el “la fuerza hace el derecho” de Trasímaco, deben gobernar los asuntos humanos. “Una vez que terminó el ataque”, dijo Trump sobre la agresión de Estados Unidos a Venezuela, “dijeron: ‘Hagamos un trato’. Más gente debería hacer eso”.

Los siguientes en la fila para hacer un “trato” como ese parece ser el pueblo de Dinamarca. Trump dejó muy claro a lo largo de su discurso, a veces más insultante que otros, que no hay forma de que Estados Unidos no pueda poseer Groenlandia. “Groenlandia es un territorio vasto, casi totalmente deshabitado y sin desarrollar, que se encuentra indefenso en una ubicación estratégica clave entre Estados Unidos, Rusia y China… justo en el medio… Todo lo que queremos de Dinamarca para la seguridad nacional e internacional y para mantener a raya a nuestros enemigos potenciales, muy enérgicos y peligrosos, es esta tierra en la que vamos a construir la mayor Cúpula Dorada jamás construida”.

Sin embargo, tal Cúpula Dorada es, a ojos de muchos expertos, una completa fantasía. No solo costaría cientos de miles de millones de dólares, sino que, con el nuevo misil nuclear ruso Burevestnik, capaz de sobrevolar el Polo Sur, el mundo en el que la Cúpula Dorada preserva el dominio estadounidense no existe: es una mera ilusión de un orden mundial geopolítico e imperial que se ha derrumbado.

Desde Estados Unidos, tres cardenales católicos estadounidenses ofrecieron una importante voz de cordura ante esta situación; el 19 de enero emitieron una declaración conjunta titulada “Charting a Moral Vision of American Foreign Policy” (Trazando una visión moral de la política exterior estadounidense), en la que analizan “el debate más profundo y candente sobre los fundamentos morales de las acciones de Estados Unidos en el mundo desde el final de la Guerra Fría. Los acontecimientos en Venezuela, Ucrania y Groenlandia han planteado cuestiones básicas sobre el uso de la fuerza militar y el significado de la paz”.

 

Los cardenales estadounidenses hacen referencia al mensaje del Papa León XIV del 9 de enero ante el cuerpo diplomático del Vaticano, y se pronuncian por “un fundamento verdaderamente moral para las relaciones internacionales” contra el “celo por la guerra” y la búsqueda de la paz “a través de las armas como condición para afirmar el propio dominio”.

La locura de Davos continuará hoy 22 de enero, cuando Trump presida la ceremonia de inauguración de su “Junta de Paz”, con un coste de $1.000 millones de dólares por puesto, a la que muy pocos mandatarios han aceptado unirse. El comentario del académico Li Zixin, del Instituto Chino de Estudios Internacionales, plantea la cuestión muy llanamente: “Este acto de ‘privatizar’ los asuntos internacionales y ‘mercantilizar’ la paz regional no solo hace a un lado la voluntad del pueblo palestino, sino que también plantea un enorme desafío para el sistema de gobernanza internacional y las normas de conducta existentes… Este modelo de ‘gobernanza de club’ reduce el derecho internacional a un contrato privado entre las grandes potencias, lo que obliga al mundo a volver a la ley de la selva”. Pero, ¿qué se puede hacer ante tal ilegalidad descarada?

“Yo coincido en lo fundamental con Leibniz, quien pensaba que cualquier mal evoca un bien aún mejor y más fuerte”, dijo Helga Zepp-LaRouche en su videoconferencia semanal del 21 de enero, “porque las leyes del universo son tales que así es como funciona, es una concepción antientrópica. Por eso, aunque a veces uno realmente se estremece ante lo que está sucediendo, casi nunca pierdo la idea de que se puede hacer algo al respecto, que siempre hay una salida para cualquier problema si uno se lo propone, y si se encuentran buenos compañeros, colegas, amigos y socios que trabajen juntos”.

Sé uno de esos colegas, amigos y socios, empezando por la 138ª reunión de la Coalición Internacional por la Paz el 23 de enero, y únete a quienes buscan sustituir el mal cada vez mayor que ahora domina los asuntos mundiales por una nueva arquitectura internacional de seguridad y desarrollo que pueda proporcionar a la humanidad un bien aún mayor.

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