Home EIRNS “Entonces, ¿dónde está el talón de Aquiles del sistema?”

“Entonces, ¿dónde está el talón de Aquiles del sistema?”

by Redacción

La siguiente es una versión ligeramente editada de la ponencia que presentó Dennis Small, director de la EIR para Iberoamérica, el 12 de enero de 2026 en la Mesa Redonda de emergencia de EIR titulada, «Es peor de lo que crees: las implicaciones estratégicas del ataque a Venezuela y cómo sacar al mundo del abismo».

DENNIS SMALL: Entonces, ¿cuál es el talón de Aquiles del sistema? Ciertamente, hemos descrito y debatido hasta ahora muchos de los problemas, pero esta cuestión define científicamente el camino hacia una solución. Yo diría que en realidad hay dos talones de Aquiles. Quizás el más fundamental sea el concepto mismo del hombre que subyace a este sistema imperial y a la brutalidad que estamos presenciando. Pero eso lo dejo para que se discuta y se profundice más en el período de debate sobre lo que Helga Zepp-LaRouche ha expuesto anteriormente como sus Diez Principios.

El otro talón de Aquiles del sistema —y fíjense que no dije «de Estados Unidos», sino del sistema financiero global— es el sistema financiero que está a punto de explotar en pedazos. Voy a utilizar unas gráficas que preparé para hoy con algunas cifras nuevas. De hecho, resulta que el Banco de Pagos Internacionales publicó recientemente nuevas cifras que abarcan hasta la primera mitad del 2025.

Gráfica 1

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El total de agregados financieros a nivel mundial asciende ahora aproximadamente a $2.400 billones de dólares. Miles de billones. Eso es un 2 seguido por 15 ceros. En el 2008, cuando hubo el estallido financiero, el total era de $1.600 billones. Hemos visto un incremento de un 53% de esta burbuja especulativa cancerosa durante este período de tiempo. Todos los programas que se implementaron para abordar esta crisis solo la han empeorado. La enorme expansión de la emisión cuantitativa, la burbuja de criptomonedas (que ahora avanza muy suavemente, muchas gracias) más la emisión cuantitativa que vendrá con lo que se ha planeado para cuando salga el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell.

Más aún, lo que está sucediendo en Europa y en Estados Unidos es un cambio hacia lo que se conoce como economía shachtiana. Se llama economía schachtiana por Hjalmar Schacht, banquero central de Adolfo Hitler. Schacht le fue impuesto a Alemania por los banqueros de Londres, para que implementara estas políticas, que son bien directas: Una enorme acumulación militar con el fin de librar guerras de conquista y sometimiento, y la imposición de la despoblación y el genocidio para mantener la burbuja financiera.

Ahora, como están enterados, hemos oído hablar de la propuesta de Donald Trump, la última, no la anterior. En su propuesta anterior, nos dijo que iba a reducir el presupuesto militar de Estados Unidos a la mitad. Bueno, como que se equivocó. Ahora, de hecho, planea aumentarlo desde $1 billón de dólares a $1 billón 500 mil millones de dólares. Esta es una indicación de eso. [Gráfica 2].

Gráfica 2

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Estas cifras no son exactas, pero son bastante cercanas y les pueden dar una idea. En el 2025, todo el presupuesto gubernamental de Estados Unidos era de alrededor de $7 billones de dólares. De eso, $1 billón, o el 14%, fue a pagar los intereses de la deuda del gobierno. Otro billón es del presupuesto militar. Ahora Trump propone que para el 2026, el presupuesto militar aumente a $1 billón 500 mil millones de dólares. Así que lo que estamos viendo es que más de la tercera parte del total del presupuesto de Estados Unidos irá a las fuerzas armadas o al pago de intereses de la deuda.

¿Por qué incluyo aquí estas dos categorías? Porque el presupuesto militar para el complejo militar-industrial del que hablaba el Presidente Eisenhower, en realidad ya no es un complejo militar-industrial. Es un complejo militar-industrial-financiero.

Gráfica 3

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Como muestra la Gráfica 3, todos los grandes contratistas militares están controlados por los bancos de Wall Street y la City de Londres. Lockheed Martin: Su principal accionista es State Street, seguido de BlackRock. Todos ustedes han oído sobre BlackRock. Raytheon: el Vanguard Group y el Capital Group. Northrop Grumman: State Street y el Capital Group. Lean: Vanguard Group, State Street, Longview, Vanguard Group, BlackRock, Vanguard Group. Y estas compañías o instituciones financieras controlan enormes sumas de dinero. En el caso de BlackRock, son más de $9 billones de dólares. Y en el caso del Vanguard Group, son otros $7.600 billones de dólares. Solo los que se indican aquí gestionan cerca de $23 billones de dólares en activos. Entonces, el complejo militar-industrial-financiero forma parte del aparato para la reorganización schachtiana de la economía mundial con el fin de hacer exactamente lo que hizo Adolfo Hitler para mantener una burbuja financiera, en aquel caso a raíz del Tratado de Versalles. Hoy se trata de esta burbuja de $2.400 billones de dólares.

Entonces, yo argumentaría que de esto se trata en última instancia lo que está detrás de las guerras perpetuas. Lo que está detrás del genocidio que hemos visto en Gaza. Y si lo permitimos, veremos hoy implementadas exactamente las mismísimas políticas que se aplicaron en Auschwitz. Ya estamos empezando a ver los primeros signos de esto. Creo que van a ver esto precisamente en las verdaderas intenciones de lo que está detrás de la operación contra Venezuela. Volveré sobre las verdaderas intenciones en un momento, porque ciertamente no se trata de drogas, y solo de forma secundaria tiene que ver con el petróleo. El propósito último de esta operación contra Venezuela, como lo han mencionado otros ponentes hoy, entre ellos el expresidente Ramotar, es expulsar de Latinoamérica y el Caribe cualquier alternativa a este sistema financiero occidental en bancarrota, es decir, expulsar a China y a la Iniciativa de la Franja y la Ruta.

Lo que estamos viendo en torno a Venezuela es la guerra financiera prevista no solo contra Venezuela. Lo estamos viendo también en contra de Irán, provocando la bancarrota de su moneda, creando las condiciones para una revuelta social que acompañe a las acciones militares que se pretende llevar a cabo contra ellos.

Hasta hace alrededor de un año o dos, Venezuela era el principal proveedor de petróleo para Cuba. Ya no lo es. Ahora México es el principal proveedor de petróleo para Cuba. Cuba necesita importar alrededor de 100.000 barriles de petróleo diarios. Y no lo está consiguiendo. Y México acaba de recibir un mensaje inequívoco del secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio —el hombre cuyas ambiciones presidenciales son inversamente proporcionales a su estatura, tanto moral como física— que más le vale a México apoyar el bloqueo genocida contra Cuba, y cualquier otra nación que decida rebelarse, o recibirán el mismo tratamiento. Recibirán el tratamiento dado a Venezuela.

Entonces, ¿cuál es nuestro flanco en todo esto? ¿Por qué es la burbuja financiera internacional en bancarrota nuestro flanco clave? Porque no se puede enfrentar directamente la cuestión militar. Hay dos países que pueden ofrecer cierto margen de maniobra en torno a la cuestión militar. Estos países son Rusia y China, porque pueden proporcionar cierta cantidad de fuerza disuasiva. En el caso de Rusia vemos el misil hipersónico Oreshnik, y China tiene enormes capacidades también. En ambos casos, poseen la amenaza creíble de una represalia nuclear contra el imperio financiero mundial, si intensifican sus acciones contra Rusia y China. En otras palabras, esta es la doctrina de Kissinger de la Destrucción Mutua Asegurada o MAD (por sus siglas en inglés). Pero esto solo funciona si existe una módica cantidad de sensatez en Occidente. Esa módica cantidad de sensatez está desapareciendo rápidamente.

Solo limitarse a intensificar la Destrucción Mutua Asegurada no va a funcionar.

La manera de detener el problema financiero no es perseguir al problema militar. Más bien, la manera de detener el problema militar es abordar el problema financiero. Ese es el talón de Aquiles.

Ahora bien, ¿cómo se puede hacer esto? Bueno, Lyndon LaRouche fue muy claro en cuanto a cómo abordar exactamente esto. Él propuso que todo el sistema financiero Occidental debía someterse a una reorganización por bancarrota ordenada. Y hago hincapié en “ordenada”, porque tenemos que asegurarnos que podamos caminar por ese camino muy estrecho entre los cambios necesarios y el peligro de una guerra global termonuclear.

En Estados Unidos, hay una forma de bancarrota o reorganización que recibe el nombre de Capítulo 11. Es cuando tienes una empresa cuyas capacidades subyacentes de producción siguen intactas, pero tiene una deuda gigantesca que no le permite funcionar. Así que en vez de liquidar a la empresa —lo cual, cuando hablamos de países enteros, es de lo que se trata Auschwitz: o sea, acabar con poblaciones y naciones enteras— lo que se hace es que se somete a esa estructura financiera a una reorganización ordenada por bancarrota. Lo congelas todo; descartas la parte ilegítima o especulativa; y reestructuras la deuda productiva. Ahora, eso ciertamente podríamos hacerlo hoy, y va a suceder tarde o temprano porque esa burbuja de $2.400 billones de dólares no se puede pagar. ¡No me importa si Donald Trump cree que él es el mismo Ozymandias! Esa deuda no se puede pagar, no importa lo que se haga.

Por consiguiente, la pregunta es: ¿cómo se va a reorganizar? Ahora bien, el punto crucial en todo esto, que el Sr. LaRouche siempre destacaba, es que hay que generar nuevo crédito para la actividad productiva, en particular para el desarrollo de infraestructura. Hay que dar empleos productivos a la población y elevar su nivel tecnológico. De manera más general, el nuevo crédito que se emita para estos proyectos tiene que estar protegido de la vieja burbuja especulativa, y en el caso de las economías de Occidente, eso se hace con un enfoque como el de la ley Glass-Steagall, o una separación bancaria. En el caso del sector en desarrollo, se logra con control de cambios. Sencillamente no permites que el cáncer entre a tu sistema monetario y financiero.

Gráfica 4

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Pero la cuestión crucial es que tenemos que aumentar el empleo productivo de la población mundial. Esta gráfica (Gráfica 4) proviene de una investigación que hicimos, hace unos años. Tomamos la fuerza laboral a nivel mundial, de alrededor de 3.500 millones de personas, fijándonos en la parte de esa población activa que estaba oficialmente desempleada, pero también en la que estaba desempleada de facto, es decir, en actividades informales que no producen nada. Por ejemplo, niños que venden chicle en las calles en países del Sur Global, o personas que están involucradas en todo tipo de actividades para poder apenas sobrevivir; cosa que necesitan hacer, pero que no es productivo. Y determinamos que la verdadera tasa de desempleo a nivel mundial es de alrededor de un 46%, o unos 1.500 millones de personas que necesitan conseguir un empleo productivo.

Consideremos la enorme generación de riqueza, la verdadera riqueza que ocurriría si esas personas estuvieran empleadas para construir proyectos de infraestructura como estos que estamos proponiendo para la Cuenca del Caribe.

Gráfica 5

Venezuela sería una parte muy importante de todo esto. Se vincularía con puertos de aguas profundas en Ponce, Puerto Rico, en Mariel, Cuba, y en la costa oriental de Estados Unidos. Veríamos el desarrollo de trenes de alta velocidad a través de Centroamérica hasta México, y hasta Estados Unidos, por Canadá y hasta Alaska, atravesando el túnel del Estrecho de Bering para comunicarse con la Franja y la Ruta eurasiática. Todos estos proyectos podrían crear las condiciones para generar un crecimiento sustancial de la economía real y del empleo productivo.

Gráfica 6

Aquí (Gráfica 6) vemos el cuadro general del Puente Terrestre Mundial, en lo que EIR y el Instituto Schiller han estado trabajando durante décadas, y que incluye proyectos en todos los rincones del planeta. La idea es que dado que la humanidad es una, una sola humanidad, tenemos un único interés común en el desarrollo de las facultades productivas del trabajo en cada nación. Lo que he señalado en el mapa aquí es el puerto de Chancay, en Perú, que China y Perú construyeron en conjunto, el cual aumenta considerablemente la productividad del transporte a través del Pacífico hasta Shanghái y otros puertos asiáticos. Lo que se está analizando ahora es la construcción de un sistema ferroviario que atraviese Sudamérica desde Chancay, en Perú, hasta Ilhéus, en Brasil.

De esto es de lo que se trata realmente la operación contra Venezuela. El Comando Sur de Estados Unidos lo ha declarado muy claramente. «No vamos a permitir que China afiance su presencia en las Américas». Porque no quieren que esto sea un desafío para Wall Street y la City de Londres que están en bancarrota.

Gráfica 7

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Este mapa (Gráfica 7) muestra cómo ven a Sudamérica todos los habitantes de Sudamérica y el Caribe, y muestra algunos de los grandes proyectos que China ya construyó o que ha propuesto construir en las últimas dos décadas. Hay más, pero estos son solo unos cuantos de ellos. Pero esta es la opción que se le presenta a la población que ve al mundo desde el sector en desarrollo, desde el Sur Global. Ahora comparen lo que China ha construido con lo que Estados Unidos ha propuesto y construido en las últimas dos décadas en Sudamérica. Pueden ver la comparación en la Gráfica 8.

Gráfica 8

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Esto es lo que ha hecho Estados Unidos: Nada. Absolutamente nada.

Así que nos encontramos con una situación en la que tenemos un sistema global que es extraordinariamente vulnerable. Es además extraordinariamente peligroso. Pero hay un camino para transformar esto, si identificamos sus verdaderas vulnerabilidades y movilizamos a todas las naciones y a todo el planeta en torno a un concepto común del ser humano, basado en nuestra creatividad única para desarrollar las economías de todas y cada una de las naciones del mundo.

Y es por eso que digo, y termino con esta cuestión, que el concepto del ser humano es su vulnerabilidad fundamental, eso es el verdadero talón de Aquiles del enemigo que tenemos frente a nosotros. Y es también nuestra fortaleza mayor, si es que somos capaces de reconocerla y utilizarla.

Esto es lo que ha hecho Estados Unidos: nada. Absolutamente nada. 

Así que nos encontramos con una situación en la que tenemos un sistema global que es extraordinariamente vulnerable. Es además extraordinariamente peligroso. Pero hay un camino para transformar esto, si identificamos sus verdaderas vulnerabilidades y movilizamos a todas las naciones y a todo el planeta en torno a un concepto común del ser humano, basado en nuestra creatividad única para desarrollar las economías de todas y cada una de las naciones del mundo. 

Y es por eso que digo, y termino con esta cuestión, que el concepto del ser humano es su vulnerabilidad fundamental, eso es el verdadero talón de Aquiles del enemigo que tenemos frente a nosotros. Y es también nuestra fortaleza mayor, si es que somos capaces de reconocerla y utilizarla.

Foto: Ali Mucci

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