“Eso lo saben hasta los chinos de Bonao”, pretendido desmerecimiento que encierra la desparpajada sentencia , que parece desconocida para los más recientes negociantes de aquel país llegados aquí en los últimos tiempos, quienes también parecen desbordar la prudente cautela que norma la ancestral sabiduría que caracteriza a eso ciudadanos, esa que los ayudó en su día a día a sortear peliagudas situaciones, más en una época y un contexto donde vivía Petan Trujillo, entonces amo y patrón de esa comarca.
Fue el caso del más conocido y expuesto de los comerciantes chinos, dueño de un negocio frente al parque de Las Hortensias, Bonao, a una esquina de la casa del hermano del dictador Trujillo, quien como respuestas a preguntas consideradas sabidas por ser elementales, precisas y directas que les hacían , en su peculiar y acentuado español, expresaba un lacónico “No sé “, receloso de cualquier “gancho”, precavido de que en la interrogante se buscara “ la quinta pata al gato”, apuntando así a situaciones que tantos sinsabores han provocado a muchos/as indiscretos/as,
Viene a cuento esa precavida actitud de “Los chinos de Bonao” cuando ahora vemos el nuevo “chip” que se ha incrustado en muchos de los nuevos negociantes de esa nacionalidad, quienes exhiben un raudo y sorpresivo desarrollo comercial en pueblos y barrios de ciudades, con ostentosas plazas que convocan una bullanguera y alta clientela, pero que también ha advertido la atención de las autoridades del Estado, descubriendo situaciones que antes, por la dimensión de los negocios, podía ser imperceptible.
Detrás de mucha de esa mercancía- sin importar el tipo- hay toda una urdimbre de ilegalidad en cuanto al pago de impuesto y multas, que las autoridades cifran en más de 15 mil millones de pesos lo dejado de pagar por comerciantes de origen chino desde 2020, período en han detectado una alta evasión y subvaluación de mercancías, que junto a la competencia desleal, calidad de los productos, los abusos y bajos salarios a los trabajadores, tiene a esos negocios en la mira de las instituciones recaudadoras.
Sorprende ese desparpajo de la nueva migración de Chinos al país, muy distinta y distante de aquellos “ chinos de Bonao”, de Jaime, dueño de un muy famoso restaurante frente al parque Central de Barahona, y de muchos otros que, como el doctor Chang Aquino, los hermanos Sang Beng, profesionales de gran influencia en el desarrollo social y cultural dominicano; los NG, particular Rosa y Haivanhoe, y los Joa, el cantante José Manuel – recién fallecido -, y los voleibolistas del barrio Mejoramiento Social, entre tantos más.
Más allá de que negociantes dominicanos se quejan de la “competencia ilegal y desleal” de sus pares chinos y que las autoridades tengan a estos en la mira, parece que la dinámica Rosa NG y su Fundación Flor para Todos, ese espacio de proyección cultural, tendrán que enseñar a los señalados la prudente cautela de sus compueblanos de Bonao, y recordarles que el barrio chino, ese símbolo comercial es parte de la integración que con tantos esfuerzos en su larga y provechosa permanencia aquí han construido comerciantes de ese país asiático.

