Home Dennis Small ¿Cómo debería responder el BRICS a los criptoaranceles de Trump?

¿Cómo debería responder el BRICS a los criptoaranceles de Trump?

by Redacción

Por DENISS SMALL

El agresivo programa de criptoaranceles de Trump tendrá tres resultados predecibles. Utilizo la expresión “criptoaranceles” deliberadamente, porque la imposición de aranceles altísimos a diestra y siniestra, en especial a los países del BRICS, va de la mano de la expansión frenética de las criptomonedas para rescatar la burbuja especulativa de $2 mil billones de dólares, que es como un cáncer gigante en el sistema financiero transatlántico. La imposición de aranceles saqueará las economías físicas del Sur Global y provocará enormes flujos de fondos hacia los centros financieros de Occidente (Wall Street y la City de Londres); y la expansión de las criptomonedas tiene como objetivo apuntalar la burbuja financiera impagable de esos mismos centros. Cabe señalar que, según se informa, el autor intelectual de ambas políticas es el actual secretario de Comercio de Estados Unidos, Howard Lutnick, que dirigió la destacada empresa de servicios financieros Cantor Fitzgerald entre 1990 y 2025. Cantor Fitzgerald es uno de los principales artífices de la locura por las criptomonedas y gestiona los activos de reserva de Tether, con mucho la mayor criptomoneda estable (“stablecoin”).

Los tres resultados previsibles son:

1) Habrá incumplimientos involuntarios y moratorias al pago de la deuda externa en muchos países del Sur Global, debido a la fuerte caída de sus exportaciones a Estados Unidos y a otros países y, por ende, en sus ingresos por exportaciones, como consecuencia de los aranceles. Los 20 países del BRICS (10 miembros y 10 socios) tienen una deuda externa conjunta de unos $6 billones de dólares, lo cual constituye una mecha importante, de las muchas que hay y que podrían detonar la bomba financiera de $2 mil billones de dólares. Con la ola de impagos soberanos, los países deudores se verán presionados para aceptar acuerdos con el FMI, que tratará de imponer sus odiadas condicionalidades de austeridad. Las naciones víctimas tendrán que elegir entre hundirse con el Titanic de Wall Street y la City de Londres, o buscar opciones independientes de ese Titanic, como la Iniciativa de la Franja y la Ruta de China y el enfoque colectivo del BRICS. Como resultado, cabe esperar importantes realineamientos en el mundo.

2) El Sur Global comenzará a reorientar significativamente sus flujos comerciales, aumentando las exportaciones a países que no le imponen aranceles e importando de otros países del Sur Global y del Este Global que también son víctimas de los criptoaranceles. El comercio entre las naciones del BRICS se verá especialmente favorecido. En los próximos meses y años asistiremos a cambios tectónicos en estos flujos comerciales físicos internacionales, tan profundos como los observados en el proceso de desdolarización mundial desde el inicio de la guerra en Ucrania. Un ejemplo de este cambio tectónico es la importación de petróleo por parte de India (que depende de las importaciones para el 87% de su consumo interno): antes de 2022, menos del 1% de las importaciones de petróleo de India procedían de Rusia; en junio de 2025, la parte rusa había aumentado hasta más del 43%.

3) Habrá una explosión hiperinflacionaria en Estados Unidos (y en Europa), en parte debido al impacto de los aranceles sobre los precios al consumo en Estados Unidos, pero más fundamentalmente debido al aumento previsto de unos $100 billones de dólares en las criptomonedas de aquí a 2030, que muchos “expertos” prevén a consecuencia de las políticas adoptadas por el gobierno de Trump.

Con estos tres procesos ya en marcha, quedan dos preguntas cruciales pendientes sobre cómo responderá el mundo a esta realidad financiera emergente:

(A) ¿Tomarán finalmente las naciones de la mayoría global las decisiones necesarias para establecer nuevas instituciones para la emisión de grandes cantidades de crédito productivo, protegidas de la especulación del sistema del dólar? ¿Cuál será la naturaleza y el alcance de las Nuevas Plataformas de Inversión (NPI) que ha propuesto el Presidente de Rusia Vladimir Putin? ¿Cuál será el papel del Nuevo Banco de Desarrollo del BRICS? ¿En qué moneda se emitirá el nuevo crédito productivo? En resumen, ¿adoptará finalmente la Mayoría Global un sistema de crédito hamiltoniano para sustituir al actual sistema monetarista transatlántico en quiebra?

(B) ¿Reconocerán los países del Norte Global, como Estados Unidos, que su interés como naciones radica en cooperar con el BRICS, con el Sur Global y con la Iniciativa de la Franja y la Ruta, en beneficio mutuo? ¿Lo harán a tiempo para evitar una guerra termonuclear contra Rusia y China? ¿Volverá Estados Unidos a sus orígenes políticos y adoptará de nuevo un sistema crediticio hamiltoniano para sustituir al actual sistema monetarista en quiebra?

Afortunadamente, las respuestas a las anteriores preguntas (A) y (B) no son mutuamente excluyentes ni contradictorias: existe una solución a la crisis actual que es beneficiosa tanto para el Norte como para el Sur. De hecho, (A) no es posible sin (B), y (B) no es posible sin (A). Una nueva arquitectura internacional de seguridad y desarrollo con esas características es tanto necesaria como posible, como ha planteado desde hace tiempo Helga Zepp-LaRouche.

Por decirlo de otra manera: si el dinero fuera riqueza, la ley de la selva (un juego de suma cero) sería, de hecho, científicamente correcta, como sostienen los monetaristas: mi ganancia es tu pérdida. La entropía prevalece y la guerra es un resultado seguro. Pero el dinero no es riqueza. La verdadera riqueza proviene de los avances en la capacidad productiva del trabajo como resultado de la creatividad del hombre, tal y como demostró Lyndon LaRouche, y por esa razón la ley de la selva es científicamente falsa. En realidad, vivimos en un universo que no es un juego de suma cero; es un mundo en el que todos pueden ganar. En el que prevalece la antientropía.

Ésa es tanto la buena noticia como la tarea que tenemos ante nosotros. Ahora vamos a desarrollar los puntos anteriores.

Incumplimientos de la deuda soberana

Gráfica 1

Fuentes: BPI, Banco Mundial, NYSE, EIR.

Los agregados financieros mundiales totales ascienden hoy a más de $2 mil billones de dólares. Como indica la Gráfica 1, la mayor parte corresponde a derivados financieros, que según estimaciones de EIR aumentaron hasta alcanzar aproximadamente $1.575 billones de dólares a finales de 2024. El componente de la deuda mundial total de todo tipo, era de aproximadamente $318 billones de dólares y, dentro de esa categoría, la deuda externa total del sector en desarrollo era de aproximadamente $8,8 billones de dólares.

Los 20 países del BRICS representaban alrededor de $5,0 billones de dólares (56%) de ese total. Si dejamos de lado la deuda externa de China, que asciende a $2,4 billones de dólares y que podría considerarse distinta de todas las demás, quedan “solo” $2,6 billones de dólares en deuda externa de los demás países del BRICS.

Sin embargo, sería un error creer que el peligro es mínimo, pensando que estos $2,6 billones de dólares son minúsculos (un poco más del 0,1 %) en comparación con el total de los agregados financieros mundiales, que ascienden a $2 mil billones de dólares. En realidad, esos $2,6 billones de dólares funcionan como una mecha capaz de encender toda la carga explosiva de $2 mil billones de dólares. En 2023, el sector en desarrollo en su conjunto tuvo que pagar $1,4 billones de dólares en concepto de servicio de la deuda (tanto intereses como principal) sobre su deuda de $8,8 billones de dólares; los intereses representaron $406.000 millones de ese servicio de la deuda. Se trata de un aumento dramático del 30% con respecto al importe de los intereses pagados en 2022, debido en parte al aumento de las tasas de interés.

Gráfica 2

Fuentes: Banco Mundial, Trading Economics; CEIC Data.

La Gráfica 2 muestra la deuda externa total y los pagos por servicio de la deuda (como porcentaje de las exportaciones) de cinco países representativos del BRICS. Como se puede observar, la proporción del servicio de la deuda con respecto a las exportaciones alcanza el 30% en el caso de Egipto. Esto indica una vulnerabilidad extrema al impago, ya que la reducción de los ingresos por exportaciones —que sin duda se producirá como consecuencia de los aranceles de Trump— mermará la capacidad de pagar la deuda.

Cambio en las pautas del comercio

Gráfica 3
Países seleccionados del BRICS: Exportaciones totales y participación (2024)
Aranceles de EUExportaciones totales (miles de millones de dólares)Exportaciones a EUExportaciones al BRICS
(Ag. 2025)(% del total)(% del total)
India50%8259%12%
Indonesia19%26510%57%
Brasil50%33713%36%
Sudáfrica30%110  7%19%
Egipto10%  40  6%24%
TOTAL42%1,57710%25%
Fuentes: Banco Mundial, Trading Economics; CEIC Data.

La Gráfica 3 muestra las tasas arancelarias que Estados Unidos aplica (a agosto de 2025) a cada uno de los cinco países del BRICS indicados, que alcanzan hasta el 50%, como es el caso de India y Brasil, que entre los dos tienen más de un billón de dólares en deuda externa. La tabla también muestra la proporción de las exportaciones de cada país destinadas a Estados Unidos, en comparación con sus exportaciones a otros países del BRICS. En todos los casos, esos cinco países exportan mucho más a otros países del BRICS que a Estados Unidos. El promedio ponderado de los cinco es: el 10% de sus exportaciones se destina a Estados Unidos (donde se enfrentan a un arancel promedio ponderado de un impresionante 42%), y el 25% de sus exportaciones se destina a otros países del BRICS.

Además, esa diferencia se ha ido ampliando en los últimos años, y cabe esperar que lo haga a un ritmo acelerado a medida que se consoliden los aranceles de Trump. Esto también explica por qué hay una discusión creciente en el BRICS sobre la formación de una unión aduanera del BRICS, que tendría aranceles uniformemente bajos (o nulos) dentro del BRICS, con aranceles externos a la unión aduanera más altos.

Nada de esto debería sorprender. Los diez Estados miembros actuales del BRICS representaban solo el 11% del total de las exportaciones mundiales en 2001; hoy en día representan alrededor del 25% del total mundial.

Pero no solo las exportaciones del BRICS cambiarán radicalmente. Las importaciones de productos que son fundamentales para la economía física de cada nación pueden ser una cuestión de vida o muerte si se interrumpen, y en la mayoría de los países del BRICS, si no en todos, se están llevando a cabo estudios detallados y un intenso escrutinio de esos aspectos específicos. Se están planteando preguntas como:

¿Qué pasaría si nos sometieran a una guerra económica total y a embargos, como han sufrido Rusia, Irán, Venezuela, Nicaragua, Cuba y otros países? ¿Cómo podríamos prepararnos si nos viéramos obligados a adoptar una economía de guerra, como ha tenido que hacer Rusia? Estos países están analizando su lista nacional de materiales para sobrevivir en condiciones de guerra económica. ¿Somos autosuficientes en alimentos y energía? Si no es así, ¿dónde podemos comprar cereales y petróleo? ¿Qué pasa con el acero, el cemento, los fertilizantes, los tractores y las importantísimas máquinas herramienta y otros bienes de capital de alta tecnología? ¿Quién nos ayudará a construir ferrocarriles de alta velocidad, puertos y presas? De todo esto, ¿qué podemos prepararnos para producir nosotros mismos en los próximos 5 a 10 años? ¿En quién más del BRICS u otras naciones amigas podemos confiar para obtener ayuda, transferencia de tecnología y comercio beneficioso para todos?

Hiperinflación

No es ningún secreto que los aranceles de Trump se traducirán en una reducción de las importaciones estadounidenses, junto con la transferencia de una gran parte (si no la totalidad) del aumento del precio de los artículos importados restantes a los consumidores estadounidenses. Pero eso solo será una parte menor de las fuertes alzas en los precios que se producirán principalmente como resultado de la inflación de los activos financieros, que se desatará con la inundación prevista del sistema financiero internacional con entre $100 y $200 billones de dólares en criptomonedas sin valor durante los próximos cinco años, como se pronostica ampliamente.

Es esta característica de las criptomonedas la que también desmiente el mantra tan repetido —uno de los favoritos del equipo económico de Donald Trump— de que los aranceles no solo aportarán miles de millones de dólares a las arcas del Tesoro de Estados Unidos, sino que también conducirán a un rejuvenecimiento de la industria estadounidense, ya que Estados Unidos pasará a producir internamente lo que ahora importa.

Quienes creen y difunden este argumento son, o bien tontos o bien mentirosos, o ambas cosas. En primer lugar, hay muchas cosas que Estados Unidos es simplemente incapaz de producir en este momento, gracias a medio siglo de agresivas políticas de desindustrialización impuestas por Wall Street y la City de Londres. No podemos construir trenes de alta velocidad. Ya no producimos máquinas herramienta a la escala necesaria. Nuestra mano de obra calificada está envejeciendo y desapareciendo. Y así por el estilo.

Desde el punto de vista programático, la única forma en que los aranceles pueden contribuir a la industrialización es si se combinan con una política de generación masiva de crédito productivo, como fue el caso del diseño del Sistema Americano de Alexander Hamilton. Pero hoy en día no existe tal política crediticia en Estados Unidos, sino todo lo contrario. De los $27 billones de dólares de la Emisión Cuantitativa (QE, por sus siglas en inglés) acumulada que se inyectó al sistema transatlántico entre 2008 y 2021, supuestamente para detener la crisis financiera de 2008 proporcionando fondos frescos a los bancos para que pudieran prestar, exactamente cero ($0,00 dólares) se destinó a inversión productiva. Todo fue a parar al propósito de rescatar la burbuja especulativa de $2 mil billones de dólares.

Gráfica 4

Fuentes: Banco de la Reserva Federal de St. Louis; informes de prensa.

Como muestra la Gráfica 4, la Emisión Cuantitativa había agotado su utilidad para rescatar la burbuja especulativa para 2021, por lo que se puso en marcha una iniciativa urgente liderada por los financieros para inyectar nuevos billones de dólares de dinero ficticio en el sistema, en forma de criptomonedas sin valor emitidas de forma privada (incluidas las mentadas “criptomonedas estables” o “stablecoins”), hasta alcanzar los $100 o incluso $200 billones de dólares en nuevos activos monetarios para el año 2030, según varias fuentes, como muestra la Gráfica 5.

Gráfica 5

Fuentes: Banco de la Reserva Federal de St. Louis; informes de prensa.

Esto se canalizará nuevamente en su totalidad para alimentar la burbuja especulativa e inflarla aún más, sin destinar nada a aumentar la productividad físico-económica. De ahí la hiperinflación. Pensar que este enfoque resolverá nuestra crisis económica es como cargar una bazuca financiera gigante con $100 billones de dólares, verter hormigón en su cañón para que no pueda destinarse a inversiones productivas y luego dispararlo.

Los promotores actuales de los criptoaranceles no son más inteligentes que el Coyote del Correcaminos.

El plan de acción de LaRouche

Es muy posible que al programa de criptoaranceles de Washington le salga el tiro por la culata de maneras que sus proponentes nunca imaginaron. Celso Amorim, el principal asesor de política exterior del Presidente de Brasil, Lula da Silva, declaró sin tapujos que si Brasil no puede vender a Estados Unidos, buscará qué otros mercados hay, como China. El propio Presidente Lula declaró que se pondría en contacto con sus homólogos de China e India, Xi Jinping y Narendra Modi, y posteriormente con otros mandatarios. “Voy a tratar de conversar con ellos sobre cómo le va a cada uno en esta situación, cuáles son las implicaciones para cada país, para que podamos tomar una decisión… Todavía no hay coordinación entre el BRICS, pero la habrá”.

Al gobierno indio tampoco le ha causado gracia el arancel del 50% impuesto a sus exportaciones a Estados Unidos. El Ministerio de Asuntos Exteriores de ese país advirtió: “Por lo tanto, es muy lamentable que Estados Unidos haya decidido imponer aranceles adicionales a India… India tomará todas las medidas necesarias para proteger sus intereses nacionales”. Y se están llevando a cabo más conversaciones entre los países del BRICS.

Los 20 países del BRICS son muy conscientes de que juntos representan el 54% de la población mundial y que, en conjunto, son fuertes en otros parámetros físico-económicos esenciales: el 52% de la producción mundial de trigo, el 38% del petróleo y casi el 75% del carbón y el acero (véase la Gráfica 6). También son conscientes de que pueden comerciar entre sí utilizando sus propias monedas nacionales, en lugar del dólar tóxico y especulativo, y cada vez lo hacen más. Además, están estudiando mecanismos técnicos para establecer una cámara de compensación y un sistema de liquidación unificado para su comercio desdolarizado.

Gráfica 6

Fuentes: FAO, BM, IAEA, Statista, EIR.

El elemento crucial que falta, hasta la fecha, es cómo crear nuevas instituciones emisoras de crédito que puedan proporcionar flujos masivos de crédito productivo, al mismo tiempo que mantienen esos flujos totalmente separados del cáncer especulativo de $2 mil billones de dólares. Se necesita una nueva unidad de cuenta o moneda común como vehículo para esos flujos de crédito, pero de ningún modo sustituye esto el papel apropiado que deben seguir desempeñando las monedas nacionales soberanas de los países participantes. En otras palabras, el modelo que hay que seguir no es, en absoluto, el del euro de la Unión Europea. Como escribió anteriormente este autor en un artículo de 2023 Elementos esenciales de LaRouche para transitar a un nuevo sistema financiero internacional:

“Hay tres criterios centrales que deben cumplir el nuevo sistema y su moneda:

“1) Separación total entre la nueva moneda y las monedas nacionales participantes, por un lado, y el dólar depredador y tóxico, por otro; es decir, ninguna convertibilidad libre entre ellos. Los controles de cambio y de capital son herramientas esenciales para lograr ese resultado. Para Estados Unidos, esto significa un retorno a la Ley Glass-Steagall, con su estricta separación entre el crédito productivo y la actividad especulativa.

“2) Una relación de tipo de cambio fijo entre las monedas nacionales participantes y la nueva moneda. Los tipos de cambio flotantes han sido una herramienta de especulación financiera desde agosto de 1971 y son un anatema para la cooperación comercial y de inversión a largo plazo entre naciones soberanas.

“3) Se debe emitir crédito productivo en esa nueva moneda para financiar grandes proyectos de desarrollo, con un fuerte énfasis en la ciencia y las tecnologías avanzadas, en las naciones participantes y entre las naciones participantes, para impulsar rápidamente las economías físicas y proporcionar así el único respaldo sólido posible para el valor y la estabilidad de la nueva moneda. Piénsese como Alexander Hamilton”.

Esos elementos esenciales siguen vigentes hoy en día, mientras que la mayoría global delibera sobre las Nuevas Plataformas de Inversión de Putin y el papel que debe desempeñar el Nuevo Banco de Desarrollo del BRICS.

Por último, los estadistas de los países del BRICS y de la mayoría global deben hacer un llamado enérgico a Estados Unidos y Europa, en especial a sus líderes políticos y movimientos más reflexivos, para que se sumen a este enfoque beneficioso para todos y ayuden a dejar claro que la cooperación, y no la confrontación, es la mejor opción para todas las partes involucradas. Los criptoaranceles pueden estar a la orden del día en Washington, pero ni la voz de Alexander Hamilton, ni la de Lincoln, ni la de Franklin Roosevelt ni la de Lyndon LaRouche, han sido silenciadas en absoluto, ahora que Estados Unidos se acerca a su 250º aniversario.

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