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Restauración de la República

by Redacción

Al arribar al 162 aniversario del Grito de Capotillo, debemos recordar el esfuerzo de los hombres y mujeres de aquella época para superar la tragedia de la anexión a España y restaurar la República creada en 1844, con el aporte principalmente de trinitarios/as y Juan Pablo Duarte a la cabeza.

Desde la Línea Noroeste los patriotas de entonces vencieron a las tropas españolas hasta llegar a Santiago, donde se instaló el Gobierno Restaurador, dirigido en orden de sucesión por los generales Pepillo Salcedo, Gaspar Polanco y Pedro Pimentel, todos de la hoy provincia de Montecristi; acompañados por destacados intelectuales de Santiago, entre ellos Ulises Francisco Espaillat.

Numerosos oficiales superiores y generales eran veteranos de las batallas por la Independencia Nacional, entre ellos Sánchez, Mella, José María Cabral (del Sur) y otros, además de los que fueron presidentes. A esos adultos se unieron jóvenes como Gregorio Luperón (nacido en 1839) y muchos otros, quienes eran niños al momento de proclamarse la República en 1844 y crecieron como hombres libres, en esos 17 años entre 1844 y 1861.

Arribando a Montecristi el 25 de marzo de 1864, Duarte quiso empuñar las armas por la patria que había concebido y ayudado a crear, pero las circunstancias históricas no le favorecieron. Sin embargo, de la experiencia vivida en esa epopeya, elaboró el que de seguro es el mejor de sus documentos, la carta del 7 de marzo de 1865, dirigida al entonces secretario de relaciones exteriores, en la cual sintetizó un nacionalismo coherente y maduro.

El legado duartiano, presente en la Guerra de la Restauración, en 1916-24 y en la Insurrección y Guerra Patria de Abril del 65, se concentra en la defensa de la soberanía nacional frente a cualquier potencia extranjera, ayer, hoy y siempre…

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