Home ALFONSO FONCHI TEJEDA Carter, Claudia Sheinbaum y Abinader en las perspectivas y esperanzas de Haití

Carter, Claudia Sheinbaum y Abinader en las perspectivas y esperanzas de Haití

by Redacción

 Sonia Silvestre y Víctor Víctor, junto al grupo Nueva Forma cantaron en homenaje a Los Palmeros un estribillo en el que proclamaban que ”no fue en vano, no, no, no” las muertes de los cuatros jóvenes (Amaury, La Chuta, Virgilio y Ulises) asesinados en el kilómetro 14 de la autopista Las Américas en enero 12 de 1972, coro que ahora podría ser entonado por quienes expresaran pesar por el deceso de Jimmy Carter, el pasado domingo 29 de diciembre.

Este primer día del año, caracterizado por la manifestación de buenos deseos y propuestas de realizaciones, es también el acta de nacimiento de uno de los acontecimientos más importantes de la historia: la proclamación de la Independencia de la República de Haití (1804), que se convirtió así en la primera nación libre de América Latina, única revolución que acabó con la esclavitud, de la que, 221 años después, padece algunas de sus perturbaciones sociales, económicas y de derechos.

Jimmy Carter, defensor de los derechos humanos, esos que, tanto en el país vecino como en República Dominicana ocupan un sitial preponderante en la agenda del Centro Carter -institución desde la que el expresidente estadounidense dedicó sus esfuerzos y recursos-, es un referente desde el cual diseñar estrategias de desarrollo social y de avance democrático posibles en el presente de Haití y los haitianos.

Desde la presidencia en 1977, el exmandatario estadounidense estableció como prioridades el control de armas -que ahora llegan desde Estados Unidos y se usan en las matanzas de residentes en Puerto Príncipe-, los derechos humanos, casi inexistente su provisión en ese país, y, como tercer elemento de esa agenda está la ecología, entonces subvalorada pero que ahora puede ser una prioridad en la solución para Haití, y un mecanismo facilitador de solidaria ayuda.

En la última reunión del G-20, en Brasil, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum hizo una propuesta que está dando resultado en su país, El Salvador, Guatemala y Honduras, disminuyendo el uno por ciento de los presupuestos militares ha impactado a más de medio millón de familias a través de la siembra de árboles frutales y madereros y otros programas sociales y sanitarios, basados en la premisa de “construir y no destruir”, propósitos y propuesta que pudieran encajar en Haití 

El presidente Luis Abinader, desde su conservadora política contra los haitianos residentes en República Dominicana, y hacia Haití, destaca sus gestiones en organismos internacionales para lograr que en el vecino país se estabilice la situación política, se restaure la gobernabilidad, y, a partir de esos logros, que se disminuya la migración haitiana para el lado dominicano de la frontera.

Desde que se está aplicando esa política frente a Haití, el gobierno dominicano ha incrementado los gastos militares en proporciones inusuales, muchas de las medidas adoptadas son ineficientes y en la frontera es alta la tensión entre los dos países, situación que está convocando la atención de sectores productivos que estiman es necesaria una revisión de esa política.

Tal vez el estribillo de Sonia y Víctor Víctor pueda ser impugnado porque los cantaron ellos y lo dedicaron a Los Palmeros, pero! se puede decir lo mismo del expresidente!: “que su muerte no termina con que lo lleven a enterrar”, pues, como dijo su nieto Jason Carter, su “legado se mide por las vidas que ha tocado y el bien que ha hecho”.

El del presidente Abinader, en construcción, ya recoge de qué maneras y cuán profundo ha trastocado las vidas de muchos/as haitianos/as y sus descendientes que residen en República Dominicana, situación que pudiera revertir si integra a su política frente a Haití, como propósitos del nuevo año la esperanzadora perspectiva del presbítero Telesforo Isaac:” si Haití está bien, a Santo Domingo le va mejor”.

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