Por ALFONSO -FONCHI- TEJEDA
Que en un gobierno se conozcan en un mismo día tres renuncias de funcionarios, entre ellos el ministro de Economía, Planificación y Desarrollo, la experiencia recoge que cualquier “empujoncito” podría tirarlo al desbarranco en vertiginosa caída libre en la que la ley de la gravedad se relame a gusto y se potencia en chocar con el fondo del precipicio; dónde desde hace tiempo espera esa visita, pero, sin embargo, tales embates pueden ser amortiguados por ágiles y adaptables resortes, los que parece disponer la gestión de Luis Abinader.
Renuncias a esos niveles y producidas casi simultáneas mueven a preocupación y alimentan la ilusión de quienes ven en cualquier situación la posibilidad de “pescar en río revuelto”, pero que la pertinente explicación de los renunciantes contextualiza en lo que el mandatario definió como “normal” y parte de las fusiones de instituciones públicas dentro del plan de reestructuración y racionalización de la administración pública.
Innegable es que perder a Pavel Isa Conde, Jeffrey Lizardo y Dilia Leticia Jorge Mera, quienes, por sus capacidades técnicas, apego ético, compromiso social y desempeño en sus respectivas funciones, la administración de Luis Abinader se resiente por la falta de funcionarios como esos: eficientes, probos y transparentes, que tienen una visión más allá del inmediatismo y de proyectos particulares, con los que actúan otros integrantes del gobierno.
Son parte de esa mixtura de predominio “popi” que conforma al gobierno pero con la sensibilidad política, social y cultural para entender a un país y una sociedad cambiantes, que es impostergable manejar con nuevos criterios, mayor participación de la gente en el diseño y en el quehacer del día a día gubernamental, que es más allá de una estructura vertical desde la que se imponen decisiones.
Junto con ellos/a hay otras y otros de similar perfil, protagonistas de la tímida agenda social de la administración Abinader, marcada por un conservadurismo duro contra derechos y conquistas democráticos, un deterioro de algunos servicios públicos indispensables y un cuestionable desenfado de funcionarios que se resisten a ser servidores, su principal responsabilidad en el cargo y con el país.
El título que encabeza estos párrafos es un viejo refrán que el paso del tiempo ha ido contextualizando, y si antes la cal era de uso frecuente, hoy ese material es un provocante corrosivo para la salud, mientras que la arena sigue siendo soporte indispensable en la construcción, y de cada uno se espera que contribuya con “su granito de arena” en las tareas que asume.
“Por sus hechos los conoceréis” sentencia la Biblia y en el cumplimiento de ese mandato Pavel Isa, Jeffrey Lizardo y Dilia Leticia Jorge Mera pusieron todo su empeño, tanto como dejar pavimentados los efectos posibles de sus renuncias, facilitando a la administración Abinader sacar provecho, tal si fuera una crisis, entendiendo esta como “cambio profundo y de consecuencias importantes en un proceso o una situación”.

