Ciudad de México (Presidenta) La llegada de una mujer a la Presidencia este año no solo marcó un hito en la historia de México, sino que aseguró la continuidad de un movimiento de profunda transformación en su vida pública.
Luego de dos siglos de República liderados por hombres, Claudia Sheinbaum obtuvo un triunfo arrollador en las elecciones del 2 de junio, en las cuales superó los 35,9 millones de sufragios y se convirtió en la candidata más votada en los tiempos recientes.
Abanderada de la alianza de los partidos Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), del Trabajo y Verde Ecologista, la exjefa de Gobierno de esta capital prometió desde el primer momento proseguir el proyecto de su antecesor, Andrés Manuel López Obrador (AMLO).
El exgobernante había iniciado en 2018 lo que denominó la Cuarta Transformación.
Las tres anteriores, de acuerdo con su visión, fueron las luchas por la independencia a partir de 1810; el movimiento de reforma a mitad del siglo XIX, y la Revolución, iniciada en 1910 con el llamamiento de Francisco I. Madero a levantarse en armas contra el régimen de Porfirio Díaz.
No es casual que el período de mandato de AMLO se equipare a la hondura de esos cambios trascendentales en la nación latinoamericana. Bajo el principio “por el bien de todos, primero los pobres” y como resultado de la aplicación de un modelo económico distinto y sin recurrir a caminos trillados, según él mismo refirió, durante su sexenio más de 9,5 millones de personas salieron de esa condición.
En su gestión, además, se redujo la desigualdad, hubo cifras récord en inversión extranjera directa y remesas, así como un aumento del salario mínimo de 110 por ciento y una tasa mensual de desempleo situada en 2,7 por ciento, de las más bajas en la historia.
Sumado a ello y sin subir impuestos, se redujeron las desigualdades y México se ubicó entre los países menos endeudados de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico.
Sheinbaum atribuyó estos y otros logros en ámbitos como la salud y la educación al cambio producido en el país, pues pasó “del fracasado modelo neoliberal y el régimen de corrupción y privilegios, a uno que surgió de la fecunda historia de México, del amor al pueblo y de la honestidad”.
“Para bien de México, de todas y todos, vamos a continuar con el humanismo mexicano, con la cuarta transformación”, afirmó en su primer discurso como jefa de Estado, al resumir algunos de sus principales lineamientos, como la atención a los más desfavorecidos y la política de austeridad republicana.
“México es un país soberano, independiente, libre y democrático, queremos la paz y la fraternidad de las naciones y nos coordinamos, mas no nos subordinamos”, enfatizó la gobernante tras su investidura el 1 de octubre dejando clara también la proyección en el ámbito internacional.
DOS INTENSOS MESES DE GOBIERNO
En solo dos meses al frente del país, Sheinbaum y el movimiento de la cuarta transformación han impulsado reformas a la carta magna que también implican una continuación en el propósito de asegurar derechos a los más vulnerables y fortalecer la soberanía nacional.
La presidenta rubricó en este lapso el decreto constitucional por el cual Petróleos Mexicanos y la Comisión Federal de Electricidad vuelven a ser empresas públicas, así como el que establece la igualdad sustantiva y protección de las mujeres y la erradicación de la brecha salarial por razones de género.
Su gobierno mantiene todos los programas sociales de su predecesor, entre ellos, los relacionados con la pensión a los adultos mayores, el apoyo a jóvenes y a personas con discapacidad, e iniciativas como Sembrando vida, que busca contribuir al medio ambiente y al bienestar de los agricultores.
A estos agregó nuevos programas: uno respaldará a las mujeres de 60 a 64 años de edad, otro otorgará becas para los niños y adolescentes de escuelas públicas, y un tercero garantizará atención médica en su domicilio a ciudadanos de la tercera edad y personas con discapacidad.
Entre otros muchos planes, que involucran a sectores como la salud y los recursos hídricos, la administración proyecta construir sedes educativas públicas para garantizar el acceso a la universidad a 330 mil nuevos estudiantes durante el presente sexenio.
Sobresale, asimismo, la iniciativa para edificar un millón de viviendas y entregar la misma cantidad de escrituras, con la finalidad de respaldar particularmente a jefas de familia, jóvenes, población indígena y adultos mayores.
La visión del gobierno resultó ratificada, además, en el primer viaje internacional realizado por Sheinbaum como jefa de Estado.
El lugar fue Brasil, donde el 18 de noviembre pasado la mandataria propuso ante los líderes del Grupo de los 20 –las 19 mayores economías del mundo, más las uniones Europea y Africana- destinar el uno por ciento del gasto militar “para llevar a cabo el programa de reforestación más grande de la historia”.
De esta manera, contribuiríamos a mitigar el calentamiento global y restauraríamos el tejido social ayudando a las comunidades a salir de la pobreza, dijo al señalar que la propuesta es dejar de sembrar guerras, y en su lugar sembrar paz y vida.
Con sus declaraciones en la cumbre celebrada en Río de Janeiro, opinó en un editorial el diario La Jornada, la presidenta inauguró una nueva etapa del papel mexicano en la comunidad internacional.
Palabras como “firmeza” o “determinación” ocuparon también por estos días las expresiones de políticos, medios y ciudadanos para catalogar la respuesta de la dignataria ante la amenaza del presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, sobre elevar impuestos a los productos provenientes de este país.
“No es con amenazas ni con aranceles como se va a atender el fenómeno migratorio ni el consumo de drogas en Estados Unidos. Se requiere de cooperación y entendimiento recíproco a estos grandes desafíos”, apuntó la mandataria en una carta dirigida a Trump.
Advirtió, además, que “a un arancel, vendrá otro en respuesta, y así, hasta que pongamos en riesgo empresas comunes”.
Tras sostener una llamada telefónica con el próximo gobernante del vecino norteño, la dignataria expresó el 29 de noviembre su convencimiento de que habrá acuerdo con la futura administración estadounidense y reiteró su postura sobre una relación de respeto, no de subordinación.
Mientras, las acciones de la primera mujer en asumir la Presidencia de México tienen un reflejo en los sondeos de opinión.
Uno de los más recientes, la encuesta nacional en vivienda de Buendía & Márquez, en exclusiva para el periódico El Universal, reveló que Sheinbaum contaba con una aprobación de 74 por ciento a pocos días de cumplirse dos meses del inicio de su mandato.
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