Puerto Príncipe, (Prensa Latina) El último trimestre del 2024 mantendrá la tendencia a un empeoramiento de la crisis humanitaria en Haití, donde la inseguridad reinante afecta drásticamente el acceso de la población a servicios básicos.
La imposibilidad de adquirir los alimentos, la falta de saneamiento, agua potable, atención sanitaria y el desplazamiento forzoso de miles de familias ilustran la gravedad en la llamada Perla de las Antillas.
Esa situación dispara las alertas ante otro brote de cólera, una enfermedad que por el momento está controlada, en tanto el dengue, la tuberculosis, el sarampión y la poliomielitis son permanentes amenazas, sobre todo, para aquellos que están alojados en campamentos improvisados, que incluyen centros escolares.
DESPLAZAMIENTOS INTERNOS
Actualmente, más de 500 mil haitianos son desplazados internos.
Hoy, la Organización Mundial de la Salud y la Organización Panamericana de la Salud, en respuesta a esa situación de emergencia, trabajan de conjunto con el Ministerio de Salud Pública y Población para mitigar la tensión actual, aunque no dan abasto.
Desde el 29 de febrero de 2024, la situación humanitaria en Haití se agravó por la intensa actividad de las pandillas que controlan el 80 por ciento de Puerto Príncipe y las zonas cercanas, de ahí que el Estado de Emergencia, sea renovado una y otra vez.
La crisis que vive la población es compleja y a veces da la sensación que será infinita, justo cuando la ciudadanía enfrenta una falta de acceso a los servicios médicos, especialmente en la capital, donde la mayoría de los principales hospitales cerraron ante la incapacidad de garantizar la seguridad del personal y los pacientes.
También es notable -según la Organización Panamericana de Salud- la escasez de recursos necesarios para mantener sus operaciones.
Al existir pocos hospitales en funciones, recargan y presionan a los que mantienen sus puertas abiertas, y no solo afectan las atenciones de urgencia, sino a los pacientes con enfermedades crónicas y embarazadas.
Los organismos internacionales mencionados donan medicamentos, material médico y equipos, además de material gastable al Centro Nacional de Transfusión Sanguínea para reanudar las actividades de análisis de sangre.
Dichas entidades sanitarias buscan la forma entregar combustible al Centro Nacional de Ambulancias para garantizar la continuidad de las operaciones, el trasiego de oxígeno y de alimentos.
LA VIOLENCIA, OTRO INGREDIENTE DE LA CRISIS HUMANITARIA
La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos informó que la violencia sigue siendo hoy un problema en Haití, donde un promedio de 20 personas murieron cada día durante el primer semestre de 2024.
De acuerdo con datos divulgados por el organismo internacional, tres mil 661 ciudadanos fueron asesinados en ese lapso.
La Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios en Haití (OCHA) denunció el deterioro socioeconómico del paìs a causa de la violencia.
La OCHA mostró más preocupación por la situación sin precedente que viven los ciudadanos en la zona Artibonite y Occidente.
Artibonite es el segundo departamento de Haití con mayor severidad de necesidades multisectoriales después de Occidente, precisó el organismo internacional en un documento citado por el diario Le Nouvelliste.
Por su parte, la Organización Internacional para las Migraciones informó que casi 600 mil personas huyeron de los ataques de las pandillas.
La mitad de los desplazados, que abandonaron Puerto Príncipe en busca de seguridad, se dirigieron al sur, donde la gran mayoría reside con familias de acogida que ya son económicamente vulnerables.
Hasta el momento, 300 mil personas sufren desnutrición y cinco millones de personas, o casi el 50 por ciento de la población, enfrenta inseguridad alimentaria aguda.
Ahora crece el temor que el epicentro de la actual crisis humanitaria se esté desplazando gradualmente a zonas que antes no eran propensas a la inseguridad provocada por las bandas criminales.
arc/joe

